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VIVIR EL PRESENTE, ESTAR PRESENTE

  • Por Carlos Delfino

¡Vive intensamente hoy! ¡No dejes nada para mañana! ¡Disfruta al máximo el día! ¿Por qué esperar hasta mañana? ¡No te preocupes por el futuro!… ¿Vive como si fuera el último día? Un momento. Apelemos al sentido común, no tan común en estos tiempos ¿Es esto realmente así? Suena a pura publicidad… Pues no señores, es filosofía, y de la buena.

 

No deja de llamarme la atención como por los medios salen nuevas corrientes filosóficas modernistas o interpretaciones de pensamientos de otras culturas que plantean otra forma de vivir. Una más desinteresada y desligada de todo. Apelan a la felicidad e invitan a la persona a hacer lo que la haga feliz. Pero analicemos esta situación por un momento ¿Cuáles son las consecuencias de no preocuparnos por nada, seguir nuestros impulsos y aprovechar al máximo cada situación? ¿Genera esto felicidad? ¿O es simplemente un placebo, una satisfacción permanente y momentánea?.

 

He aquí donde surge el dilema, y el trabalenguas: no es lo mismo vivir el presente que estar presente. El primer término plantea una forma desmesurada y desconsiderada de vivir. Aumenta el individualismo en las personas, lleva a un consumo excesivo (drogas como el tabaco o el alcohol, artículos innecesarios), y alguna que otra ladilla en un club nocturno de mala muerte. Plantea la felicidad desde un punto de vista netamente superficial y hasta comercial (si, porque al parecer alguien se beneficia con esta situación… sin caer en la paranoia estimado lector). Quiero pensar que todo esto es una simple malinterpretación de conceptos, formas de pensar o filosofías y que el problema radica en la falta de profundización de términos e ideas.

 

Distinto es hablar del segundo término, estar presente. Con esto abarcamos un punto de vista totalmente diferente. El hecho de estar presente nos exige estar atentos a lo que sucede en este momento a nuestro alrededor, ser conscientes de ello, analizarlo y ver de qué modo podemos vivir tal situación para que obtener un resultado que sea favorable en un futuro.

 

Pero, ¿Futuro? Desde diversas concepciones se propone que el futuro no existe y que no debemos preocuparnos por ello. He aquí otra frase de doble filo. Técnicamente el futuro no existe, y debemos preocuparnos por el presente. Si, perfecto. Pero siendo un poco menos técnicos y enroscados podemos tratar de entender que hay que buscar un cierto equilibrio entre todo. Es decir, es, también una realidad que es muy probable que mañana salga el sol y tengamos que levantarnos a trabajar como todos los días. Es por eso que se necesita darle un nuevo enfoque a todas esas frases superfluas y carentes de sentido que pueden encontrar en cualquier libro de autoayuda o revista de espectáculos. Y lo fundamental: Razonar.

 

Es importante disfrutar, ser felices y hacer cosas que lo hagan a uno sentirse bien. Pero es más importante aún ser conscientes de que el único momento de acción es este que está transcurriendo ahora. Es ahora donde podemos proyectar, establecer metas y buscar la forma de llevarlas a cabo lo antes posible. Pero para ello es importante idear, establecer objetivos que se irán desarrollando con el tiempo.

 

Esto no es otra cosa que entrar en sintonía con el ambiente que nos rodea y ver de qué forma podemos aprovechar cada situación para obtener el mejor resultado posible. No importa que tan caótica o difícil sea, lo importante es qué hacemos con ella y cómo logramos obtener de ello un aprendizaje en pos de un futuro mejor. Es por eso señores que no todo lo que brilla es felicidad y que todo tiempo presente será mejor siempre y cuando seamos conscientes, capaces de razonar y no simplemente dejarnos llevar por impulsos y frases trilladas que frecuentan las redes sociales.