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SIN EQUIPO NO HAY REIKISTA

  • Por Gabriela Chaile

Reiki, como toda disciplina, posee una estructura, un orden y un tiempo propicio para cada acción. Nuestro trabajo en la búsqueda de perfeccionamiento constante de las técnicas, como Reikistas, se convierte en nuestro entrenamiento diario como individuos.


Sin embargo, muchas de las técnicas y experiencias que nutren a esta disciplina sólo pueden ser alcanzadas mediante el entrenamiento en Equipo. La riqueza de las diferentes experiencias que arroja el entrenamiento en Equipos; corre con la misma suerte que nuestra propia experiencia personal cuando intentamos transferirla a quien nunca ha tenido la oportunidad de practicar Reiki. Podemos intentar traducir con nuestras palabras lo más fielmente posible lo que se siente, pero siempre sabemos que la mejor forma de que alguien lo comprenda es viviéndolo por sí mismo. Por ello es que el solo seminario de nivel inicial, no es suficiente para alcanzar el grado de desarrollo que es necesario para pasar de un simple oyente pasajero de la disciplina a convertirse en un Reikista.


El Shuyo Kai invita a pasar de ser un simple observador pasivo de Reiki a la acción práctica. Es pasar del Rei al Ki.


Una de las bases fundamentales de la disciplina de Reiki se encuentra en la comprensión e incorporación del concepto de Unidad. Seguir este concepto con apenas un poco de profundidad nos lleva directamente a entender el por qué de obrar siempre en función del bien común sobre el bien individual.


Sin embargo, llegar a asimilar estos conceptos para nuestro pensamiento occidental puede ser un poco complicado ante la
carencia de una virtud fundamental: la constancia. Tener una práctica en Equipo asidua , es una parte fundamental del desarrollo para poder comprender como funcionamos como Unidad.


Debemos partir del punto en el cual sabemos que es un hecho que todo está compuesto por energía. Cada ser y objeto a nuestro alrededor comprende a su manera una forma de vida, como lo indica el primer principio Shintoísta: “Todo ser, animado o no, está lleno de una energía viva propia”. El segundo principio nos dice: “Todo ser está vinculado con el medio natural a través de la energía universal”. Somos energía en movimiento junto a todos y todo lo que nos rodea. Cada acción que ejercemos se perpetúa en el tiempo y el espacio, como parte de la Unidad, por lo que actuar en función del bien común es actuar también función de nuestro propio beneficio y viceversa.
Una de las funciones de la práctica de Equipo consiste en transmitir parte de esta información de manera simbólica para poder ser integrada a nuestro inconsciente, y parte del objetivo es que, con el tiempo y la persistencia; podamos erradicar de nosotros las ideas y comportamientos egoístas e individualistas, que están claramente, en contraposición con la filosofía de la disciplina y son opuestas al ritmo natural de la energía.


Un Reikista con una formación íntegra tiene el concepto de Unidad tan arraigado, que sabe bien qué tan importante es su función como individuo siendo parte de un Equipo, siendo parte del todo, y reconoce fundamentalmente que en ausencia de su Equipo no es Reikista.