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EL REIKI Y LA MEDICINA MODERNA, LA RECONCILIACIÓN

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El Reiki ha dejado de ser una terapia vista con reticencia, cuando no con abierto rechazo, por los médicos occidentales para ir integrándose cada vez más en la práctica clínica, pues resulta útil para tratar las dolencias más vinculadas al estado emocional.


Aunque cada vez se aplica más en las sociedades occidentales, el Reiki es un gran desconocido que no siempre es bien utilizado, pues a veces se le atribuye propiedades que no posee y otras veces es manejado por personas sin la preparación oportuna. Sin embargo, cada vez más profesionales de la medicina académica occidental lo emplean como terapia complementaria. Una de ellos es la doctora María José Puche, licenciada en Medicina y Cirugía, doctora en Medicina, especialista en Farmacología Clínica y experta universitaria en Promoción de la Salud en la Comunidad. En la actualidad trabaja como médico de familia en un centro de salud de Málaga.


Puche lleva muchos años dedicada al estudio del Reiki y es maestra de esta disciplina. Aplica sus conocimientos en esta materia a su actividad profesional y ayuda a difundirla con seriedad a través de conferencias y de los medios de comunicación. La doctora Puche practica el Reiki de forma totalmente altruista y desinteresada.
Nos hemos dirigido a ella para que nos detalle cómo se puede aplicar el Reiki en el campo de la medicina moderna debido a su experiencia, sus conocimientos y la ausencia de afán de lucro que caracteriza su actitud.

EL FACTOR EMOCIONAL

 

La doctora Puche explica que en su caso recurre a esta técnica con el propósito de “mejorar el estado de salud general del usuario de un centro de salud, para abordar las patologías en las que el componente psicosomático puede ser causa de empeoramiento. Estas dolencias con un componente psicosomático importante pueden responder bien a la terapia farmacéutica y/o psicológica, pero no siempre sucede así, con lo que nos encontramos con una situación de malestar del paciente, con un grado de asistencia a las consultas muy elevado y con la multiplicación del consumo de fármacos, en muchos casos de forma crónica, con sus consecuentes efectos secundarios sobre el bienestar del paciente y el consiguiente aumento del gasto farmacéutico”.

 

Los problemas de salud más ligados a la esfera emocional y, por lo tanto, más susceptibles de mejorar gracias al Reiki, son, entre otros, las patologías osteomusculares, los trastornos ansioso-depresivos, el insomnio, la hipertensión de carácter emocional, las cefaleas tensionales, las epigastralgias, el colon irritable, la fibromialgia y los malos hábitos (tabaquismo, trastornos alimentarios...). “El Reiki es una práctica que no solo cura el sufrimiento físico, sino también el sufrimiento interno”, explica la doctora Puche.


La forma de aplicación es sencilla, ya que no requiere gasto alguno, salvo la dedicación al paciente de entre 15 y 20 min una vez a la semana. En cuanto al espacio físico, es suficiente con disponer de una habitación con sillas o colchonetas. Tiene la ventaja de que los pacientes pueden aprender la técnica y autoaplicársela, con las ventajas que ello supone.

 

FUENTE: http://www.masalladelaciencia.es/salud-alternativa/225-reiki-y-medicina-moderna-la-reconciliacion