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FISIOLOGÍA DE LA RELIGIÓN

  • Por Roque Bielli

Que raro que no me dijeran que el cerebro puede albergar,

en una diminuta célula de marfil,

el cielo de Dios o el infierno

- Oscar Wilde

Todos sabemos que una persona puede aprender de la vida sin religión. Si yo escogiera a cien recién nacidos y filmara a cada momento de sus vidas desde el principio hasta el fin, no seria posible predecir que aquellos creen en Dios serán más felices, más sabios o que tendrán más éxito que los no creyentes. Es más la cámara no puede grabar lo que queda por debajo de la superficie.Desde el principio de la religión Occidental fue obvio que Dios tiene algún tipo de presencia, conocida en hebreo como Shekinah. Algunas veces esta palabra se traduce como Luz o Radiación. Para mi análisis necesite un modelo que sea al mismo tiempo parte de la religión pero que no este relacionada con ella. El siguiente trabajo se adapta a la visión que tenemos de Dios con nuestro sentido común.

 

1º parte: Mecánica cuántica

 

 

Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en el cual se puede ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distintas.

 

La fisica cuántica rompe con cualquier paradigma de la física hasta este momento, con ella se descubre que el mundo atómico no se comporta como esperaríamos. Además la mecánica cuántica es la teoría científica que ha proporcionado las predicciones experimentales más exactas hasta el momento, a pesar de estar sujeta a las probabilidades.

 

La Mecánica cuántica describe el estado instantáneo de un sistema (estado cuántico) con una función de onda que codifica la distribución de probabilidad de todas las propiedades medibles, u observables. Algunos observables posibles sobre un sistema dado son la energía, posición, momento y momento angular. La mecánica cuántica no asigna valores definidos a los observables, sino que hace predicciones sobre sus distribuciones de probabilidad.

 

Hablando muy rápidamente es una física de probabilidades. Abre fundamentalmentelas posibilidades de quien elige entre estas posibilidades para darnos el acontecimiento real de la experiencia. Esta permite el fenómeno intangible de la libertad, que es entrelaza con la naturaleza humana.

 

Plano cuántico de la creación de los estados del ser humano.

 

Cuando se habla de religión se coloca a Dios por encima del mundo material y fuera de él. Se lo analiza separado de nosotros; de otro modo, podríamos verlo paseando entre nosotros como lo hacia en el Génesis, según el cual, después de los siete días de la creación, Dios paseaba por el jardín de Edén, gozando de su obra en el fresco del atardecer.


Yo no creo que los santos y los místicos sean realmente tan diferentes de otros seres humanos. La zona de transición se vuelve subjetiva: es donde la presencia de Dios es notada o vista. Cualquier cosa que sea subjetiva debe involucrar al cerebro, porque tiene que haber millones de neuronas actuando juntas antes de tener una experiencia. La presencia de Dios, su luz, se hace real si podemos traducirla a una respuesta del cerebro que la llamaremos “RESPUESTA DE DIOS”. Las visiones santas y las revelaciones no suceden al azar, sino que ocurren en siete sucesos determinados dentro del cerebro. Estas siete respuestas forman un puente desde nuestro mundo hasta un terreno invisible donde se vuelve la materia y emerge el espíritu:

 

1. Rta. Luchar o huir: es la respuesta que nos permite sobrevivir ante el peligro. Esta está ligada al Dios, que queremos que nos proteja.
2. Rta. Reactiva: es la creación del cerebro de una identidad personal. Lo hacemos instintivamente y de esta respuesta surge un nuevo Dios, que tiene fuerza y poder, normas y leyes. Nos volcamos a él cuando necesitamos conseguir, alcanzar y competir.
3. Rta. De la conciencia en reposo: el cerebro puede estar activo o en descanso, y esta es la respuesta que da cuando desea paz. El equivalente divino es un Dios que necesita tener la sensación de que el mundo exterior no va tragarnos en su infinito desorden.
4. Rta. Intuitiva: el cerebro busca información de fuera y desde dentro. El conocimiento
exterior es objetivo, pero el interior es intuitivo. Nadie pregunta a un experto antes de decir “soy feliz” o “estoy enamorado”, si no que confiamos en nuestra capacidad de conocernos a nosotros mismos de dentro hacia fuera. El dios que corresponde a esta respuesta es comprensivo e indulgente.
5. Rta. Creativa: el cerebro no puede inventar cosas nuevas y descubrir nuevos hechos. Esta capacidad creativa no viene de ninguna parte, sino que lo desconocido da simplemente nacimiento a un nuevo pensamiento. A esto lo llamamos inspiración, y su espejo es un creador que hizo todo el mundo de la nada.
6. Rta. Visionaria: el cerebro puede contactar directamente con la “luz”, una forma de conciencia pura que se siente dichosa y bendecida. Llega como una visión y el Dios que corresponde a esta respuesta es exaltado, otorga la curación y hace milagros. Necesitamos un Dios así para explicar por que pueden existir las maravillas junto con las realidades profanas.
7. Rta. Sagrada: el cerebro nació de una sola célula fecundada que en si no tiene función de cerebro, si no que es una partícula de vida. El cerebro la reconoce como fuente y origen. La respuesta de este Dios que es puro, que no piensa si no que solo és. Le necesitamos porque sin un origen, nuestra existencia no tiene ningún tipo de fundamento.


Estas siete respuestas, todas muy reales, forman la base inconmovible de la religión. Si comparamos cualquiera de estas dos mentes; por ejemplo la de Budas y Moisés, San Martín y Belgrano; cada uno de ellos en diferentes situaciones tiene una visión de realidad con un Dios correspondiente. Cómo buscadores de la verdad debemos tener un campo de visión tan amplio como la misma experiencia humana. Solo el cerebro puede hacer una gama tan vasta de deidades.


Podríamos pensar que la mente humana es la que crea estas versiones de Dios, y no solo el cerebro; la mente es mucho más primaria que el cerebro a la hora de crear todas las percepciones pero, el cerebro es nuestra única forma concreta de entrar en la mente. La mente sin cerebro es tan invisible e indemostrable como lo es Dios.

 

Cada uno de nosotros en este Templo puede crear innumerables pensamientos. Para hacernos una idea podemos tomar la cifra de diez pensamientos por minuto.
Un cerebro sencillo elabora más de 14.000 pensamientos por día, 5 millones por año y 350 millones en el curso de la vida. Pero para preservar nuestra salud mental, la mayoría de estos pensamientos son repeticiones de pensamientos anteriores. El cerebro es económico en la forma en como produce un pensamiento y, en lugar de tener millones de maneras de producirlo, tiene solo un numero limitado. Me gusta personalmente nombrarlo sopa cuantica que bombardea nuestros sentidos, este remolino debe ser organizado en una cifra manejable, por lo que el cerebro, con sus siete respuestas básicas, de algo mas que salud mental y entendimiento.

 

El mundo real ya se ha disuelto para los grandes pensadores cuanticos. Después que Einstein convirtió el tiempo y el espacio en cosas fluidas que se funden la una con la otra, la tradición universal ya no podía sostenerse.


Ciencia y religión no son cosas opuestas sino solo distintas formas de intentar decodificar el universo.

 

Ambas visiones contienen el mundo material, que le es dado. He dicho antes que no creo que los místicos sean diferentes de las personas ordinarias, sino que solo son mejores navegantes cuanticos, viajan a la zona de transición cercana a Dios y, mientras que nosotros podemos estar ahí de visita durante unos pocos momentos de gozo, los santos y los místicos han encontrado el secreto para quedarse allí durante mucho mas tiempo.

 

¿Qué pasaría si pudiéramos hacer durar este destello de éxtasis y aprender a explorar este nuevo territorio extraño? Lo sagrado no es una sensación sino un lugar. El problema es que cuándo se intenta viajar allí, la realidad material tira de nosotros para atrás, por nuestros vicios de la vida profana.

 

Los secretos más celosamente guardados por Dios están ocultos dentro de nuestro ser humano: éxtasis, amor eterno, gracia y misterio. Nunca sospecharíamos que en alguna parte del cerebro se oculta un alma, que el espíritu puede encontrarse su hogar en un órgano casi tan diminuto como las células que producen nuesra sinapsis.

 

Nosotros evolucionamos para encontrar a Dios, esto es todo lo que hace la luminosa tormenta de la actividad sin descanso del cerebro. Resulta que Dios no es una persona si no que es un “PROCESO”. El cerebro esta cableado para encontrar a Dios. Hasta que no lo encontremos nos sabremos quienes somos. Pero esto es una trampa, porque nuestro cerebro no nos conduce automáticamente al espíritu.
Nuestro proceso no sirve de nada si no se lo organiza en busca de la Luz. Las mismas respuestas que nos dejan ver un árbol como un árbol, en lugar de verlo como un enjambre de átomos zumbantes que no deja de ser una de las experiencias de Dios, y van mas allá de la “religión organizada”. Podemos tomar cualquier pasaje del Nuevo Testamento y decodificarlo valiéndonos del cerebro, que es el mecanismo que nos hace ver la escritura real.

 

La conclusión de nuestro nuevo modelo de Dios es como somos nosotros: todo el universo es como somos nosotros ya que, sin la mente humana, habría solo un sopa cuántica, miles de millones de impresiones sensoriales al azar. Pero gracias a la “mente-cerebro”, reconocemos que codificadas en este cosmos, están las cosas mas valiosos de la existencia: forma, significado, belleza, verdad y amor, que son las realidades que alcanzan el cerebro cuando llega a Dios, tan real como nosotros. No es de extrañar que el hecho de encontrar a Dios se le llame despertar, porque un cerebro completamente despierto es el secreto para conocer el “proceso”. Creo que el séptimo nivel es la meta, en este punto en el que los Judíos místicos que buscan la Shekinah se encuentran con los budistas en su búsqueda del Satori y, cuando lleguen los antiguas Vedas les estarán esperando en presencia de Shiva, junto con Cristo y su Padre. Este es el lugar que al mismo tiempo el principio y el fin de un proceso; que es Dios. En este proceso el Espíritu, el Alma, el Poder y el Amor se develan en el ser humano a través de su interior. Y como escribió una ves la escritora francesa Simone Weil:“Solo es valida la certidumbre. Cualquier cosa inferior a la certidumbre no tiene valor para Dios”.

 

Todo el tiempo escucho hablar en nuestros taller de lo esotérico, y me pregunto porque no nos concentramos en lo endoterico, analizarnos para adentro y no buscar todo el tiempo fuera de nosotros. No por algo en las filosofías Orientales meditan, hacen Yoga, Tai Chi y un montón de técnicas para encontrar su “yo” interior. Y para terminar el trabajo nombro un pasaje que me pereció muy interesante correspondiente a S. Freud que publica en unas de sus obras “El malestar en la cultura” (1929-1930) y dice: “La religión viene a perturbar este libre juego de elección y adaptación al imponer a todos por igual su camino único para alcanzar la felicidad y evitar el sufrimiento. Su técnica consiste en reducir el valor de la vida y en deformar delirantemente la imagen del mundo real; medidas que tienen por condición previa la intimidación de la inteligencia”.

 

 

Bibliografía.
"Desarrolle su Cerebro". Dr. Joe Dispenza.

(Doctor of Chiropractic Medicine.)

Publicación "El Universo auto conciente y Física del Alma". Prof. Amit Goswani.

Fred Alen Golf "Materia de sentimiento: una nueva alquimia y espíritu"

"Conocer a Dios" Viaje hacia el misterio de los misterios. Deepark Chopra.